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domingo, 22 de enero de 2012

Pero miren como pasa el tiempo.

Revisando entre las páginas antiguas de mi diario, encontré algo que me envolvió en emociones. La nostalgia quizás haya sido una de las que más se notó.

#Miércoles, 29 de Diciembre de 2010:                                                                             19:33 hs
"...y adivinen a quien vimos, sí, a él. Mi pobre corazón dio un vuelco, y trataba de salir de mi cuerpo para meterse en su bolsillo, así sería oficialmente suya, pero como comenzó a acelerarse, paró. No fue muy gratificante verlo. Me imaginé un reencuentro en el que mi corazón diera brincos por... no sé, 20 minutos, pero me encontré con que dio brincos por 20 segundos. Quizás lo estoy olvidando... en fin, vino con la noticia de que había rendido mal inglés, eso significa que tiene en febrero 3 materias. Es un caso difícil el de su estupidez. De todos modos, eso no me incumbe"


Y entonces ahí me percaté, de que yo puedo llegar a querer mucho a... bueno, ustedes ya saben quien, pero jamás lo voy a querer como lo quise a... bueno, este otro que ustedes ya saben bien, porque a él lo conocía, con él contaba cuando me sentía mal (bueno, durante un tiempo) y con él estaba feliz. Lo malo que tiene es que hace sentir que es tu mejor amigo cuando está con vos, pero después te deja ahí, sola como una tarada esperando a que te venga a saludar, te deja rogando por él, pero conmigo era aún peor. Le cumplía todos los caprichos. Cosa que quería, cosa que tenía.
Me acuerdo del día que se enteró que yo gustaba de él, el muy cara rota me dijo que no se había dado cuenta de nada. ¡TRES AÑOS, NENE, TRES! Bueno, en realidad, solo estuve consiente de cuanto me gustaba un solo año, pero siempre sentí cosas por él. Era tan obvia. La manera en la que lo miraba hacer las cosas, la manera en la que asentía y estaba de acuerdo en todo lo que decía. Sus amigos sabían, él no. ¿Entienden por qué era un caso difícil el de su estupidez?

Y todavía se me mueve todo cuando lo veo en los cumpleaños.

sábado, 13 de agosto de 2011

Nueve meses han pasado.

El trece de noviembre de 2010, una amiga y yo tuvimos la oportunidad de cumplir un sueño: Ver en concierto a los Jonas Brothers.
Ese día me desperté temprano, no se si porque no tenía sueño, o por los nervios (apuesto más a la segunda) y empecé a organizar todo, a saltar, a cantar. Y así estuve hasta que me llevaron a la casa de esta amiga que, amablemente, se ofreció a llevarme junto a ella.
Llegamos aproximadamente a las ¿3, 4? No lo se en verdad. Solamente sé que llegamos y tuvimos que hacer una larga cola con otras chicas que también estaban llorando, porque si, nosotras estábamos al borde del llanto, o al menos yo.
Se que mucha gente no puede entenderlo, pero es lo que me pasa a mí, es como yo vivo las cosas. No tengo otra forma de expresar mi amor por ellos que llorando, o gritando, o cantando sus canciones, y no me importa que me llamen obsesiva, porque yo estoy orgullosa de ser así, y de tener amigas así. Estoy orgullosa de lo que ellos provocaron en mi en estos 4 años y nueve meses.
A una nena de 10 años le dijeron que iba a ser pasajero, ahora esa nena tiene 14. No se, ustedes fíjense.